Antonio Sarmiento ha llegado a su tierra natal, Chimbote, para celebrar junto a sus paisanos el haber conseguido el más importante galardón de las letras peruanas: el Premio Copé Oro de la XVII Bienal de Poesía 2015. A pesar que sabe muy bien que la poesía no es comercial, él sigue caminando en ese sendero escabroso, aunque signifique batallar contra la oscuridad y la incomprensión, pues muchas veces el poeta es un extranjero en su propia tierra, un revolucionario que se vierte con su propia palabra.
*Entrevista: Viscely Zarzosa / Foto: Archivo de Antonio Sarmiento
- Estoy seguro de que esta no es tu primera entrevista (después de ganar el Cope 2015), pues ya te han hecho varias anteriormente y seguro vendrán muchas más que acaparán tu agenda…
- Sí. Ya me han hecho varias entrevistas. En cada una de ellas he señalado la persistencia y mi pasión por la poesía, que es permanente. Creo que eso es importante decirlo.
- Antonio, ¿cómo es tu vida luego de haber ganado el Premio Copé de Poesía 2015?
- Sigue siendo la misma. Lo que sí siento es que hay una mayor atención hacia mi obra. Me han invitado con mayor frecuencia a eventos culturales. Estuve de paso por Barranca, ahora en Chimbote. En Lima he ofrecido algunas lecturas de poesía. Estoy muy contento porque donde me presento nunca faltan los amigos. Ellos siempre tienen palabras de aliento para uno.
- ¿Crees que este premio te ha abierto las puertas para que sepan quién es Antonio Sarmiento dentro del mundo literario?
- Probablemente. Ganar el Copé de poesía, el premio literario más importante del Perú, te coloca en la atención de una mayor cantidad de lectores. No es que con el libro premiado, recién mi obra alcance a tener validez. Mis libros publicados hablan por sí solos. Lo que sí es que con la obtención del premio tienen una mayor recepción. Porque en sí la poesía no vende y muchas veces no tiene llegada.
- En ese sentido, ¿el éxito de un escritor depende de los premios?
- No lo creo. Conozco a muchos amigos poetas, y de gran nivel, que no les interesan los concursos. No es un ideal. Participar en un concurso es una raya más en la jornada de todo escritor: si algún lauro llega como reconocimiento a su trabajo en buena hora. Lo que más le interesa a uno es escribir y poder expulsar esa carga emocional que uno lleva dentro. Hay una actitud catártica en todo esto.
- Eres un escritor chimbotano casi desconocido que ha trabajado silenciosamente, ¿por qué ese hermetismo, ese silencio?
- En los 90 tuve una mayor actividad literaria, ya sea como promotor de recitales, como director de una institución cultural, como tejedor de antologías y manifiestos. Publiqué algunos libros. Eso, claro, me hizo tener presencia en el circuito literario limeño. Luego, vino una etapa más decantada, más silenciosa, de trabajo más sostenido con la palabra. Nunca dejé de escribir poesía. Ese hermetismo, que tú señalas, es mi respeto por la palabra, al que uno debe llegar con mayor cantidad de lecturas, y así poder tener un mayor bagaje cultural al momento de escribir.
- Has incursionado en la poesía, dramaturgia y la crítica, pero, ¿en qué género te sientes más cómodo?
- Indudablemente en la poesía. La poesía es el centro irradiador sobre el cual gira mi vida. Dentro de ese sistema planetario vital, orbitan un poco más lejanos, otros géneros, entre ellos, el teatro, el cómic y la crítica.Todos mis afectos, mis vivencias y mis arraigos los he volcado con mayor intensidad en el poema.
- También te dedicas a la investigación literaria, ¿crees que tu labor de investigador te permite tener una visión más integral de la poesía?
- En efecto. El conocimiento, el análisis y la reflexión son importantes para todo poeta. Lo cognitivo no mata el trabajo creativo; al contrario, lo desencadena. Ejemplo clásico de ello es "Trilce" de Vallejo, notable libro que une la aventura del conocimiento y la sensibilidad.
- ¿Qué es la poesía para Antonio Sarmiento?
- Intuición y conocimiento.
- ¿Y la inspiración?
- Inspiración e intuición son palabras homónimas. Es ese fogonazo, ese relámpago iluminador, ese vértigo inesperado que tiene todo poeta, el cual debe estar acompañado de muchísimas lecturas, de ahondar en la experiencia cotidiana y nacional.
- ¿Quiénes han sido tus maestros literarios?
- Aquí en el Perú no puedo desligarme de libros potentes como "Simbólicas", de Eguren; de "Trilce" y "Poemas humanos", de Vallejo. Nombres como Martín Adán, Carlos Germán Belli, Javier Heraud, son importantes dentro de mi forma de sentir y concebir la poesía. Y aquí en Chimbote Juan Ojeda que es un referente.
- Ya que mencionas a Juan Ojeda, ¿consideras que Chimbote es tierra de grandes poetas?
- Hay poetas de indudable calidad. Desde ese viaje que hice el 94, cuando presenté mi primer libro "Metamorfoseo Orgásmico" he podido ir constatando que el proceso poético en Chimbote ha ido creciendo notablemente, no solo en cantidad, también en calidad. Se aprecian voces consolidadas que son referentes locales, como la gente del grupo Isla Blanca, o en las individualidades creadoras de Dante Lecca, Ricardo Ayllón, Fernando Cueto, Ítalo Morales, Augusto Rubio. Hay escritores más jóvenes como Denisse Vega, César Quispe, Juan Carlos Lucano, que vienen desarrollando una obra sólida e interesante.
- ¿Consideras que el poeta no solo es un revolucionario de la palabra, sino también de la sociedad?
- Yo creo que el poeta siempre está subvirtiendo con su palabra porque va en contra del canon, de lo establecido.Hace suya la frase de Rimbaud: “Cambiar la vida”. Yo diría que revolucionar el amor sería la mayor subversión poética, de ir más allá de los canónicos esquemas sociales.
- Hay mucha crítica en que los escritores son muy localistas y no se abren a lo universal. En tu obra ganadora rescatas tus vivencias en el barrio La Florida. ¿Es inevitable para un escritor escribir sobre su ciudad?
- Yo creo que todo eso aparece de manera inconsciente. Imagínate que los muchos recuerdos que tenía sobre mi infancia chimbotana se me agolparon en el libro que gané el Copé. Junto a ese localismo entrañable aparecen arrestos de universalidad que se puede apreciar más en la técnica y en el estilo. Por más que uno se aleje del terruño, de alguna manera este aparecerá, ya sea quintaesenciado o sugerido. Lo decía un escritor ruso: Pinta tu aldea y serás universal.
- Ahora que regresas a tu aldea, ¿cómo encuentras a nuestra ciudad, en qué estado la ves?
- Como siempre la cultura para los organismos políticos es un elemento supletorio y secundario. Sin embargo, lo que me anima a dentelladas es la batalla cultural que hace la juventud, tanto de los que están ligados al arte como de aquellos jóvenes entusiastas que por civismo forman frentes cohesionados de lucha para llamar la atención sobre algún tema álgido de la ciudad.
- No hace mucho nuestra ciudad ha sido golpeada fuertemente por la corrupción y hoy en día estamos en plena campaña presidencial. Estamos ante un panorama político muy agitado. La pregunta es: ¿el poeta tiene una posición política y, si la tuviera, cuál sería?
- Aunque uno no estuviera adscripto a un partido político determinado, creo que el poeta tiene una voz que recoge las varias facetas de la vida, donde el orden social y político no puede excluirse. Uno es un ser en totalidad; sin esta condición quedaríamos nadando en el vacío. Definitivamente el ambiente, el medio social y político influyen en el escritor, aunque a veces uno no sea consciente de ello.
- El poeta muestra un compromiso político con su ciudad…
- Creo que uno puede ayudar a su ciudad, a su país y a una causa determinada cuando sea mejor poeta cada día. Por eso debe absorber los diferentes elementos de la vida contemporánea: junto a lo lírico, lo humano, lo social, lo político, lo económico, etc. Mientras tenga una visión holística, integral, va a estar mejor preparado para enriquecer y darle potencia a su palabra.
- Al principio decías que la poesía no vende y no tiene llegada, ¿qué es ser poeta en un país sin lectores de poesía?
Es batallar contra la oscuridad, con la incomprensión. El que escribe poesía vive intensamente, se emociona con la palabra, pues ha dedicado toda su vida a ella. Lo que le importa, más allá del posible reconocimiento, es escribir. Todos estos años para mí no ha sido fácil, he tenido que lidiar con muchas dificultades económicas y en la forma cómo uno lleva su vida. He tratado de ser auténtico en lo posible. Uno quisiera escribir solamente, pero hay familia de por medio, están los hijos y las responsabilidades. La poesía es muy celosa, pero seguimos dándonos por entero, con la persistencia del primer día.
(*Esta entrevista se hizo el 15 de diciembre del 2015 cuando Antonio Sarmiento presentó su libro "Tiempo tatuado en la piel" en el Centro Cultural Centenario - Chimbote)
Perfil:
Antonio Sarmiento (Chimbote, 1966). Es poeta, crítico e investigador literario. Obtuvo el Primer Premio en los Juegos Florales de Poesía de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega (1985). Ha publicado los poemarios “Metamorfoseo orgásmico” (1994), “Cantos de Castor” (1999), Ojo Madre (2000), “Tontas canciones de amor” (2002) “Técnicas de restauración poética” (2008), “La soledad de Sigfrido” (2010). El 2015 reunió toda su poesía en “Tiempo tatuado en la piel”. Acaba de hacerse acreedor del Premio Copé Oro de la XVII Bienal de Poesía, organizado por Petroperú, con su poemario “La colina interior”.
antonio sarmiento, ganador del premio copé de poesía 2015